Hay lesiones que parece que aparecen de la nada, cuando hacemos movimientos tan comunes como levantar una hoja del piso, dar un salto o intentar alcanzar el frasco de la alacena.

Esas lesiones aparecen y nos inmovilizan, dejándonos en posturas que disimulamos para no aparentar la edad que no queremos confesar.

Yo todavía tenía una edad muy tierna cuando, gracias a mi madre, comencé mi camino en la meditación.

Eso me llevó por el camino del auto-conocimiento hasta Barcelona y a India, para participar en el Residential Program en el Centro de Meditacion de Osho (un místico indio) en Puna -India- donde comencé a facilitar Meditaciones Activas de Osho y también me formé en la terapia meditativa de Osho La Rosa Mística.

Me faltó tiempo para probar tantas delicias y para compartir con tanta gente.

Fue tan increíble que, en 2010, junto a mi pareja creamos «Ir hacia dentro», un espacio para ofrecer cursos y talleres de crecimiento y poder así compartir nuestra experiencia y crecimiento con otras personas.

Todos estos años he experimentado varias terapias y técnicas, que me han ayudado a conectar conmigo con mi ser.

Así llegué al Shiatsu.

Durante dos años recibí sesiones todas las semanas, me enseñó a habitar mi cuerpo y a comprender como las emociones viven en mi.

Y decidí que esto debía compartirlo.

Pasé por la Escuela Japonesa de Shiatsu de Barcelona, y las otras 5 escuelas más de especialización.

Ya ves, que cuando algo me gusta me aviento sin paracaídas.

Además este gusto por el auto-conocimiento, por acompañar, y por poder ver que las personas que entran adoloridas y torcidas como escuadras, salgan de mi sala Shiatsu enderezados como columnas y más ligeros que plumas, me da la certeza de que estoy en el camino correcto.

Tengo el conocimiento y el poder de ayudar a otros a relajar sus músculos, reducir su dolor, aliviar sus malestares.

Incluso podemos llegar a la raíz profunda que causa las tensiones.

Y acompañarte a descubrirla será para mi un privilegio y un gran placer.